sábado, 8 de enero de 2011

Miedo, bloqueo,...en los exámenes.

Es habitual que en determinados momentos de la escolaridad (cambio de etapa, finales de curso, especialmente en 4º por la terminación de una etapa y por la necesidad de obtener el Graduado para seguir otros estudios, Selectividad, etc.) los alumnos padezcan momentos estresantes y de gran nerviosismo que deben de aprender a controlar.

La ansiedad es un síntoma de alteración emocional común a todas las personas y que se puede presentar ante cualquier situación que se pueda interpretar como intimidatoria, como por ejemplo para un estudiante el hecho de tener que realizar un examen. Sin duda un buen método para evitar temores ante un examen es llevarlo bien preparado y con cierta antelación, seguro que si seguimos esta norma ganaremos en seguridad y tranquilidad.

Además es importante que en familia se revisen algunos de los motivos que pueden estar generando esa ansiedad. Algunos de ellos podrían ser:

  • Preocupación por si los padres se desilusionan.
  • Presión social o familiar sobre el rendimiento escolar.
  • Miedo a suspender.
  • Miedo a hacer el ridículo. Miedo al fracaso.
  • Una excesiva autoexigencia.
  • El hecho de tener que hacer el examen con un tiempo limitado.
  • Problemas de tipo social o familiar


Habitualmente en estas situaciones intervienen tres elementos: el ambiente, los pensamientos y las respuestas físicas. La combinación de estos tres elementos provoca la ansiedad.

Ambiente: presión de padres o profesores, escaso tiempo para resolver el examen, etc.

Pensamientos: “me va a salir mal”, “me lo sé todo pero me voy a quedar en blanco”, “voy a suspender”,etc.

Respuestas físicas: aceleramientos del ritmo cardiaco, problemas de estómago, temblores, dolores de cabeza, sudoración excesiva en determinadas partes del cuerpo, etc.


La respuesta emocional depende de lo que pensamos, sin cuestionarnos si realmente nos está pasando aquello que creemos que nos ocurre. Por tanto, ese nerviosismo es el resultado de la forma en la que vemos la realidad. Todas las emociones dolorosas están precedidas por un pensamiento negativo, lo que el alumno tiene que valorar es si ese pensamiento es real o no.

-Algunas técnicas-


Si alguna vez nos encontramos ansiosos podemos practicar alguna de estas técnicas: imaginación temática o la respiración profunda.

La imaginación temática es una técnica que se basa en el hecho de que el cuerpo y la mente se encuentren conectados. Consiste en la representación mental de una situación relajante y apetecible, que nos ayudará a neutralizar o eliminar nuestro pensamiento negativo. Por ejemplo, si imaginamos que nos encontramos en un lugar tranquilo y muy agradable, es probable que nuestro organismo responda positivamente reduciendo los latidos de nuestro corazón, relajando los músculos y colaborando, en definitiva, a que nos encontremos más calmados y relajados.




Otra técnica que nos puede ser muy útil ante una situación estresante de cara a un examen, es la respiración profunda. Se basa en disminuir paulatinamente el número de respiraciones. Esta técnica puede ser muy acertada en el momento anterior al examen o incluso durante la prueba.

Darse autoinstrucciones positivas: recordarse a sí mismo que es normal ponerse nervioso, que es capaz de superar esa situación.

Existen otras técnicas un poco más específicas y que requieren un entrenamiento con algún especialista como la relajación muscular progresiva. De todos modos, es importante hacer hincapié en la seguridad que da el haber realizado una buena preparación de las materias.

1 comentario:

Ana dijo...

Unos se ponen nerviosos por todo y otros por nada. Ya he visto de todo!!