lunes, 14 de febrero de 2011

Agrupación Musical Albeniz.





Hola a tod@s:
Mi nombre es Óscar y soy profesor de Música en el IES de Viós (Abegondo). Aprovechando la oportunidad que me brinda Marta, me gustaría hablaros en este artículo de mi experiencia en la Agrupación Musical Albéniz, la orquesta de Pulso y Púa más antigua de España y que tiene su sede en la conocida Plaza de Azcárraga de La Coruña.
Mis primeras lecciones de guitarra las recibí en el colegio, dentro de la actividad extraescolar conocida como “Rondalla”. Recuerdo que las clases se impartían los sábados por la mañana, temprano, y muchas veces hubiera preferido quedarme en casa durmiendo un poquito más, viendo la televisión o simplemente jugando con mis amigos. Ahora, pasados los años, tengo que decir que siempre les agradeceré a mis padres el hecho de que me obligaran a no desistir de esa actividad en la que me había apuntado a principios de curso. Poco a poco me fui enamorando del sonido de la guitarra; empezar a tocar un instrumento no es fácil, pero, en cambio, sí muy gratificante: un punteo de una canción famosa, un acorde que la semana anterior te parecía imposible y que ahora ya suena bien...

Fue uno de los profesores el que me habló de la Agrupación Albéniz. Según él, muchos de sus componentes habían sido alumnos suyos, como yo, y desde ese momento mi objetivo fue convertirme en un miembro más. Entré con 15 años (en la actualidad tengo 36), y por eso puedo decir que llevo más de media vida formando parte de la Agrupación. Mi estancia en ella sólo me ha reportado aspectos positivos: en primer lugar, la cantidad de personas que he conocido. Pertenecer a una asociación (ya sea musical, como en este caso, deportiva, teatral, etc.), permite establecer unos contactos que en muchísimos casos se convierten en sólidas relaciones de amistad. Por otra parte, gracias a la Albéniz he conocido ciudades como Venecia, Nueva York, Lisboa, Madrid o Barcelona. De hecho, durante una gran parte de mi vida, planificar mis vacaciones era sinónimo de esperar a ver cuál era el próximo viaje de la orquesta. También me ha ayudado a crecer profesionalmente: allí inicié mi carrera como profesor y durante cinco años fui director de su orquesta principal. Ahora, por falta de tiempo, de nuevo vuelvo a ser un componente más porque, si bien el fin último es hacer Música, no menos importante es seguir perteneciendo a esta gran familia.

Para acabar, decirte que he hablado de la Agrupación Musical Albéniz porque es la que conozco y a la que pertenezco, pero estoy seguro de que hay muchas otras que te pueden ofrecer satisfacciones similiares. Mi consejo es que si tienes la posibilidad de formar parte de alguna asociación deportiva, compañía de teatro, club de ajedrez, baile regional, etc., no lo dudes, date esa oportunidad. ¿Quién te dice que no pueda salir de ahí un músico, un actor o un futbolista?...

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