jueves, 18 de mayo de 2017

EL APRENDIZAJE SOCIAL por Juan López Galán de 2 BACHARELATO


Este curso en la asignatura de psicología, tratamos multitud de temas interesantes, por ejemplo el aprendizaje. Una de las teorías en las que me centré yo personalmente fue la teoría del aprendizaje social, de la cual podemos extraer una serie de conclusiones que deberíamos tener en cuenta en nuestra vida diaria, aunque primero voy a explicarles en que consiste.
La teoría del aprendizaje social es una teoría que defiende que la conducta de un individuo depende en gran medida de su entorno y de las consecuencias que pueda tener dicha conducta. La figura más importante en cuanto al aprendizaje social se refiere, es sin duda el psicólogo canadiense Albert Bandura, quien se centró más en cómo influyen las acciones de los adultos en el comportamiento de los niños y sobre todo en la agresividad de éstos, poniendo en práctica el “experimento del muñeco bobo” en el año 1961.
El experimento consistía en exponer a unos niños a un adulto modelo que podía o no mostrar agresividad (verbal o física) hacia un muñeco hinchable (el muñeco bobo). Desde el principio al niño se le explicaba que él solo podía jugar con unos juguetes en concreto y el adulto con otros. Además, en la habitación donde se realizaba el experimento se encontraba el muñeco bobo, que estaba diseñado para levantarse cuando era derribado. Cada niño realizaba el experimento individualmente, únicamente en compañía del adulto, para no ser influenciado por sus compañeros. 
En este experimento se contó con 36 niños y 36 niñas de entre 3 y 5 años. Éstos se dividieron en 3 grupos con el mismo número de niños y de niñas en cada uno: 24 niños estaban expuestos a un modelo agresivo, la mitad de éstos a uno de su mismo sexo y la otra mitad a uno del sexo opuesto. Otros 24 niños estaban expuestos a un modelo no agresivo y los otros 24 que faltan formaban parte de un grupo de control y no eran expuestos a ningún modelo.  
Los resultados del experimento mostraron que los niños eran más propensos a ser agresivos con el muñeco cuando habían presenciado a un adulto de su mismo sexo hacer lo mismo y que por lo general los niños eran más agresivos que las niñas (el 38.2% de niños fueron agresivos con el muñeco frente al 12.7% de niñas), por lo tanto un chico que presenciaba a un adulto de su mismo sexo ser agresivo con el muñeco bobo tenía muchas posibilidades de actuar también de forma agresiva. Además, en los resultados se pudo apreciar que los niños que estaban expuestos a un modelo no agresivo tenían una conducta mucho menos agresiva que la de los niños del grupo de control, que no tenían ningún modelo, ya que los primeros interiorizaban la idea de que agredir al muñeco sería un comportamiento inapropiado, puesto que es algo que el adulto modelo no hace. De este modo las hipótesis de Bandura fueron confirmadas, los humanos actuamos en base al comportamiento de otros individuos a los que consideramos un modelo a seguir. 
Pero este comportamiento no se da solo en humanos. Jane Goodall, primatóloga inglesa, estudió a los primates durante 55 años y llegó a la conclusión de que los primates también se comportan de un modo muy similar, habiendo un macho dominante que manda sobre los demás y que sirve de ejemplo al resto del grupo, ocurriendo también algo muy similar en el caso de las femias. Y se sabe que no solo ocurre con estos animales, sino también con otras muchas especies de mamíferos, que suelen ser los animales más sociales e inteligentes.
Dicho todo esto, ahora toca hablar de las conclusiones de las que hablaba al principio, que son más importantes de lo que algunos podrían pensar. Creo que los estudios de Albert Bandura demuestran lo importante que es nuestro comportamiento dentro de la sociedad, ya que nos imitamos los unos a los otros. Este mensaje es para cualquier persona que lo lea, pero sobre todo padres, profesores e incluso para nosotros que somos los mayores en el instituto. Debemos tener cuidado con nuestro comportamiento delante de los niños ya que es más determinante de lo que pensamos y muchas veces no nos damos cuenta de que podemos estar mal influenciando a alguien sin intención de hacerlo.
 

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